III.
Un elefante africano
se puso a bailar
guarachas.
Pero se le fue la mano
en casa de las
muchachas
y le dijeron: “Mi
hermano,
o pagas o no hay
garnachas”.
IV.
Esto de ser un guajiro
tiene siempre sus
bemoles.
O te disparan un tiro
por pechitos que son
soles
o en lo que dura un
suspiro
te cobran todos los
moles.
V.
Un gallo empezó a
cantar
frente a una mujer
ingrata.
Lo mandaron a volar
hasta el cerro de La
Gata
y el gallo rompió a
llorar
extrañando a su
mulata.
VI.
Los barcos se van un
día
por dónde truena el
cañón.
Y esto es verdad,
madre mía,
te lo dice un
escorpión
que vive donde se
enfría
la sangre del corazón.
VII.
En la noche bananera
se alza una mujer de
oro.
Y en tarde tabacalera
te presume su tesoro
con sus rezos de
santera,
¡y sus pitones de
toro!